miércoles, 3 de febrero de 2016

El bichillo va a la escuela - los preparativos




La entrada a clases, momento crucial todos los años, que, para muchos de nosotros tiene ciertos tintes particulares que no dan una percepción distinta a la de los muggles. Haré un relato de cómo veo el asunto, mezcla de recuerdos y presunciones de cómo sería si me tocaras hacerlo hoy.
Les cuento porque no me extrañaría que muchos padres se salgan de sus casillas dado que sus aspitos pondrán peros a todo, se comportarán en forma obsesiva, o simplemente negativos ante sus criterios.
Paciencia, recuerden que vemos todo con otros matices, traten de comprenderlos y tenerles paciencia.

LOS UNIFORMES:
La verdad es que los uniformes, al fin y al cabo son excelente invento para un aspie, nos releva de pensar todos los días respecto a la ropa que usaremos, o mejor dicho, a ponernos lo que sea sin pensar mucho en ello, labor que comúnmente termina en que nos vistamos con combinaciones “caja fuerte” (solo nosotros la sabemos), con ropa repetida, desgastada, manchada y hasta rota (siiii, nuestra favorita!).
De todas formas, si elegir la ropa para ir a clases fuera nuestra tarea, al final probablemente llegaría nuestra propia Fashion Police… en forma de madre, y nos obligaría a cambiarnos por ropajes más convenientes y apropiados, los cuales invariablemente serán incómodos y absurdos para nuestros aspies ojos.
Asì que benditos uniformes que nos ahorran el aparecer en público con nuestras extravagantes vestimentas y que también, de algún modo, nos ayudan a mezclarnos mejor con la multitud y alcanzar más fácilmente una de las principales metas sociales de un aspie: no llamar la atención para que nadie se meta conmigo!
Pero no crean que todo es así de fácil, somos aspies, no nos interesa la ropa, pero, si debemos usar el uniforme todos los días, podemos volvernos sumamente obsesivos y exigentes con el mismo.
LOS ZAPATOS:
Primero recordemos algo, un aspie puede ser la máxima autoridad en su campo y hasta rozar la genialidad, pero… ASPIE QUE SE RESPETA NO SABE AMARRARSE LOS ZAPATOS!!!
Si me enseñan un aspie que lo haga bien es porque está trucado.
Cómo deseaba yo que mi madre me comprara zapatos sin cordones, pero noooo, era maestra y como tal seguía el código zapatístico de los educadores: “zapatos de amarrar”, lo que en un aspie tendrá siempre el mismo resultado: “cordones desamarrados”, con algún probable topetazo al cemento de vez en cuando producto del ocasional tropezón.
LOS ÚTILES:
La mejor parte, que entretenido es comprar los útiles, nuevos, relucientes, los maravillosos juegos de geometría, lápices y lapiceros nuevecitos, borradores, lápices de colores.
Sacarlos de sus empaques y ponerlos en algún orden, siempre nosotros y la manía de usar patrones para todo.
Saben que es lo más frustrante que puede pasar?
Que se quiebre la punta de uno de nuestros lápices de colores nuevos, antes del primer día de clases. Eso implica sacarle punta nuevamente, o sea, irremediablemente quedará más corto que los demás con lo que tooodoooo el paquete se ha arruinado sin remedio.
Tenemos los libros, estén seguros que correremos a los de ciencias y matemática a ver los temas y si hay ilustraciones aún mejor.
Y los cuadernos, probablemente querremos que tengan un solo tema, sean de la misma marca, mismo tipo de empaste, pero es solamente nuestra expectativa, la verdad es que los maestros y profesores son unos expertos en arruinar lo que podría ser una gloriosa colección académica, todos piden cuadernos diferentes, es que no pueden ponerse de acuerdo?
La “forrada” de cuadernos, eso si puede ser obsesivo, sobre todo si utilizamos plástico autoadherible, el forro debe ser perfecto, cualquier fallo significa fracaso.
Por último las etiquetas, tiene por supuesto que tener un mismo tamaño, una misma temática, un mismo tipo de letra y lo peor, debemos buscar un lugar en todos nuestros libros y cuadernos, de tal forma que podamos dar la misma ubicación relativa a todas, sin cubrir los títulos ni la ilustración principal.
Así que paciencia padres y apoyo a sus aspitos

lunes, 14 de diciembre de 2015

Vuelve la Navidad a Aspielandia – el lado alegre


Vuelve la Navidad a Aspielandia – el lado alegre


Así como esta época  puede ser muy triste para algunos aspies, puede ser tremendamente alegre para otros, y es que nosotros, tal vez por nuestro mismo carácter obsesivo, cuando nos enrolamos en el Espíritu Navideño, lo disfrutamos muchísimo más que la mayoría de las demás personas.

Enloquecemos con la música, los regalos, la decoración, los regalos, las comidas. Los regalos, el ambiente, los regalos y también con los regalos.

Supongo que lo único que tratamos de natural de evitar son las aglomeraciones de gente, por lo que preferimos disfrutar en nuestras casas o con algunos amigos cercanos, mucho más que en los eventos masivos, aunque pueden fascinarnos si los vemos por televisión.

Las decoraciones, las decoraciones son algo especial, tenemos un lugar para cada cosa, cada adorno del árbol tiene su lugar propio por derecho, cada luz está predestinada a ocupar su lugar hasta el día que deje de encender, en fin, lo que consideramos un “perfecto plan de decoración navideña”

Y los regalos, no debemos olvidar los regalos, nunca, bajo ninguna circunstancia, quieran agradar a un aspie con un regalo de lo que los neurotípicos consideran útil, tales como ropas o perfumes, eso probablemente no nos hará ni el mínimo de gracia y es muy probable que te lo expresemos claramente, debemos recordar que no manejamos la hipocresía.

Si nos quieren quedar bien de verdad, averigüen cuales son nuestros intereses y dennos algo relacionado, por ejemplo, en mi caso me quedan mejor con unas maracas de tres mil colones que con una camisa de treinta mil. Y si no se les ocurre nada, algo tecnológico o simplemente curioso puede ser la solución perfecta.

Pero lo más importante de todo es que no se nos obligue a comportarnos como se supone se comportan los demás, por más felices que estemos, seguimos siendo aspies y puede ser que necesitemos periodos de calma o hasta de soledad, que por ratitos nos sintamos recargados y busquemos alejarnos un poquito, pero que eso no te preocupe, estamos bien así, pronto volveremos y de nuevo daremos rienda suelta a la fiesta … a nuestra manera

FELIZ NAVIDAD!!!

GOD BLESS US, EVERY ONE!!!  (Tiny Tim)

Vuelve la Navidad a Aspielandia – el lado triste


Vuelve la Navidad a Aspielandia – el lado triste



La Navidad, época lamentablemente muy difícil para algunos compañeros aspies. Sabemos que es común encontrar aspies que viven muy solos y aislados, incomprendidos por una sociedad poco inclusiva y en ocasiones, incluso cruel que los ha relegado a un doloroso anonimato, el cual se siente aún más pesado en esta época, donde la mayoría gozan rodeados de sus seres queridos e inmersos en el festivo ambiente social propio de estos días festivos, contrastando con la soledad que el “excentricismo” propio de esta modalidad de pensamiento que se ha dado en llamar Síndrome de Asperger parece acarrear como parte integral de su simple existencia, aquella máxima social de rechazar todo lo que le parezca diferente, extraño, raro, solamente por el hecho de no corresponder a un estándar social fijado por la mayoría, simplemente por ser mayoría.

A estos mi solidaridad y la esperanza siempre presente de que, a partir de nuestra lucha diaria por informar, educar y convencer, podamos cada día derribar una nueva barrera y vayamos abriendo a golpes una brecha que nos permita a todos ser aceptados por lo que somos y como somos.

FELIZ NAVIDAD!!!

NO ESTAMOS SOLOS

viernes, 18 de septiembre de 2015

La adolescencia y la soledad





Saben, he dejado de escribir por unos días, la verdad, ni sé realmente porqué razón, tal vez simplemente por una dosis de pereza y bastante de desmotivación.
Pero es que así somos, necesitamos esos periodos de apartarnos de algunas cosas y simplemente ver la vida pasar un rato al lado, sin preocuparnos demasiado por lo que suceda a nuestro alrededor, casi en forma vegetativa.
Y es que supongo que en parte se debe a los factores autistas de nuestro comportamiento que se manifiestan en algún momento y te dicen que te apartes de los demás un rato y también en parte a lo agotador que te puede resultar el esfuerzo diario de encajar socialmente o, al menos, hacer creer a los demás que encajas.
O tal vez la frustración de saber que, a pesar de todo el esfuerzo, nunca llegarás a ser visto o tratado como los demás, esto debido supongo a que es mil veces más fácil ignorarnos que tratar de comprendernos y darnos alguna oportunidad.
Ya cuando escribí los primeros posts de este blog, contando algunas partes de mi juventud, había mencionado que, gracias a un sentido del humor un tanto inusual, me había hecho “agradable” a mis compañeros del colegio, por supuesto que esto simplemente no alcanzó para ser incluido en sus actividades sociales, como fiestas, paseos, ir al cine o simplemente sentarnos a conversar, aunque si se me buscaba bastante cuando se trataba de la consulta académica o de curiosidades del intelecto, algo así como una “biblioteca con pies”.
La verdad, esta es una situación aparentemente triste, pero infinitamente mejor que ser molestado diariamente y tener que vivir soportando al abuso, ahora llamado bullying, o teniendo que darte de golpes una y otra vez para evitarlo.
Al final concluyes que nada a veces es mejor la invisibilidad social, al menos en esas etapas de la vida, hasta que logremos encontrar esa estrategia que nos permita se de alguna forma “viables” socialmente, cosa que a mí me sucedió cuando inicié la universidad.
Mi hijo tiene quince años, está en noveno de secundaria, se lleva bien con sus compañeros, pero aun así, en este año plagado de fiestas de “quinceañeros” solamente ha sido invitado a una, lo cual no significa que lo molesten o aparten en el colegio, pero si fuera de él.
A pesar que sé muy bien que en el fondo le duele esta situación, no lo lamenta realmente porque al fin y al cabo, durante la mayor parte del día, cuando está en clases, es uno más y el grupo no lo aparta ni lo molesta.
Todos los días leo respecto a los padres de aspitos y lo que sufren por el injusto y, muchas veces, cruel trato de del que son objeto por parte de sus compañeros.
No puedo decirles que no sufran o no se preocupen, pero si les diría que acepten y comprendan la situación y traten de ayudar a sus hijos a estar tranquilos, siempre con fe en que cada uno encontrará su camino para lidiar con nuestra cerrada y estereotipada sociedad.
Por ahora, créanme, con no ser molestados, ellos estás más que bien.

El bichillo va al desfile!



Un aspie en desfile!!!


Y llegaron los desfiles del 15 de Setiembre, fecha de nuestra independencia.

Mi hijo, como flautista de la pequeña banda musical de su colegio, participaría del acto.

A algunos aspies les resulta incómodo el participar en este tipo de cosas, demasiado ruido, demasiada gente, mientras que a otros nos encanta. El público espera pacientemente que empiece el desfile y luego observa y disfruta del espectáculo, pero… como verá un aspie el desfile?

Les contaré cómo lo ve este aspie y espero les llegue a divertir.

Primero que nada aclaro que mi interés primordial es la participación de mi hijo y la delegación de su colegio… pero nos hartemos como si así no fuera.

Entonces les cuento, esto es el desfile para mi:

1-     Empiezo a hacer el recuento de las delegaciones, viendo los rótulos que indican su nombre, esto desde antes de iniciar la actividad, actividad indispensable para tener toda la claridad posible respecto a qué será lo que sucederá… es que no puedo sentarme y simplemente disfrutar de lo que venga? Pues NO, tengo que saberlo de antemano.

2-     Reviso mentalmente que los organizadores hayan respetado un ordenamiento lógico de  los participantes, si primero van los pequeñitos del jardín de niños, luego le corresponde a los de primaria y así sucesivamente. Y créanme que me molesta si el orden no se respeta!!

3-     Viene la primer delegación, trato de tomar fotografía de la pan carta que la precede, donde se indica el nombre de la institución. Como podrán suponer, esto es indispensable para cada participante, de no ser así, cómo los identificaría. Fotografío a los abanderados, bastoneras y todo lo que traigan tratando de no perder una sola parte. No podrían imaginar la angustia y estrés que me produce el que me falte alguna parte y mi “colección del desfile” quede incompleta.

4-     Y las bandas… las bandas son diferentes, es indispensable para mi tener un video de cada una interpretando alguna de su piezas. Y cuando una banda pasa solamente tocando la parte rítmica, sin que toque el resto? Pues nada… a irse tras ellos para poder captar cuando lo hagan, siempre pensando que debo regresar a mi punto “oficial” de cámara lo más pronto posible, no vaya a ser que me pierda algo y arruine irremediablemente mi grandioso documento, el cual jamás será publicado y que probablemente borre a los pocos días por falta de espacio de almacenamiento.

Si a alguno le parezco obsesivo pues tiene absolutamente toda la razón, pero no puedo hacerlo de otra manera, convertir un entretenido desfile en una actividad obsesivamente estresante es mi especialidad, pero estoy que cada aspie que miré un desfile hará algo parecido, si es que no decide que es mejor huir del lugar lo más rápidamente posible.

Y si me preguntan, la respuesta será:

SI, CLARO QUE LO DISFRUTÉ!!!